domingo, 22 de diciembre de 2013

Hacer política en Europa: ¿para qué?

Durante los próximos meses vamos a tener que explicar muy bien a la gente por qué tiene que votar en las elecciones al Parlamento Europeo. Nos preguntarán: "¿para qué sirve hacer política en Europa?"

Para responder, contamos con numerosos argumentos, y muy directos. El porcentaje de legislación europea que nos es de aplicación directa; quién y cómo ha decidido que debía realizarse un rescate a la banca; por qué hemos sufrido los recortes. Ejemplos muy claros y cercanos de que las grandes decisiones que acaban afectando directamente a nuestras vidas se toman en Bruselas, Fráncfort o Berlín, y no sólo en el Palacio de la Moncloa.

Sin embargo, existe una razón mucho más poderosa que todas esas y que cualquier otra: actuar a nivel europeo es imprescindible para el proyecto de sociedad que defendemos en Equo. Y es que nuestro objetivo es mucho más ambicioso que aumentar el número de placas solares o mantener el sistema de pensiones. Lo que realmente pretendemos es una gran transformación económica y social, y eso no se puede lograr sólo a escala local o nacional: la dimensión europea es vital para poder avanzar en ese camino.

El sistema económico que ha gobernado el mundo en los últimos dos siglos ya no es viable. La explotación intensiva de los recursos naturales como base para una producción infinitamente creciente de bienes materiales está llegando a los límites que impone el planeta. Y la sociedad del bienestar construida en Europa a partir de la década de 1950, que se basaba en los recursos generados por ese sistema económico, ya está sufriendo rupturas parciales y amenaza con una quiebra total.

El reto que tenemos por delante consiste en edificar un nuevo sistema adaptado a los límites del planeta que garantice el bienestar y la prosperidad de la especie humana en su conjunto. Esto implica transformaciones sustanciales del aparato productivo y de los sistemas de distribución de los recursos entre la población. Sí, es un objetivo muy ambicioso, pero cualquier otra opción nos conducirá a la barbarie.

La gran transformación que perseguimos se hará con iniciativas locales y con políticas nacionales, pero no será viable sin una definición a escala europea de las vías por las que deberá discurrir la transformación y las herramientas con las que se realizará. Por eso es vital actuar políticamente en Europa. Por eso Equo debe estar en el Parlamento Europeo.