Pero ya se sabe que no hay mal que por bien no venga, así que esta presentación larga me viene de perlas para revitalizar este blog espasmódico que tengo (y espero que para ganar algún que otro voto, que es de lo que se trata).
PRESENTACIÓN PERSONAL
Me llamo Rafael Méndez Sastre, nací hace cincuenta años en Madrid y trabajo desde hace veinte como documentalista en un organismo público.
Siempre he estado convencido de que la responsabilidad individual es un elemento clave del funcionamiento de la sociedad, y que sólo a través del ejercicio de esa responsabilidad pueden cambiarse las cosas de verdad y a mejor. He intentado, a lo largo del tiempo y en la medida de mis posibilidades, ser coherente con este principio: participando en el movimiento estudiantil durante mis años en la Universidad, actuando después como sindicalista de CCOO en mi lugar de trabajo, y más tarde como activista en un grupo local de Amnistía Internacional.
Al contrario que mucha gente de mi generación, nunca he dudado de la importancia de la política institucional. Sin embargo, y a pesar de varias tentativas, nunca llegué a encontrar un espacio en el que me sintiera cómodo con mis convicciones (y sobre todo con mis dudas). A pesar de todo, no dejé de creer en la necesidad de actuar desde un partido político para intentar transformar la realidad; gracias a eso me enganché a EQUO pocos meses después de su creación, y aquí sigo.
VINCULACIÓN CON EQUO
Comencé a participar en EQUO en septiembre de 2011 como activista de mi grupo local (Ciudad Norte), desempeñando con posterioridad las funciones de dinamizador. Durante finales de 2013 y principios de 2014 formé parte del grupo de extensión de la Mesa de Madrid. A nivel federal, he trabajado en temas de estatutos en las dos asambleas federales, además de participar en el grupo federal de afiliación.
Para mí, EQUO es el crisol de tres elementos singulares: la sostenibilidad, la radicalidad democrática y la igualdad social - uno de cuyos factores clave es la igualdad entre hombres y mujeres. Creo que estos tres elementos deben tener idéntica importancia en nuestro proyecto político, sin primacía de ninguno de ellos: la síntesis de los tres es lo que forma nuestra identidad propia y singular.
Nuestra mayor virtud no consiste en que tengamos las soluciones más adecuadas para los problemas que nos aquejan. Nuestro verdadero punto fuerte es que somos capaces de identificar las verdaderas raíces de dichos problemas, sin quedarnos en la superficie deslumbrados por sus síntomas. Por eso sabemos que nos enfrentamos a una crisis sistémica que afecta a los propios fundamentos de nuestra civilización productivista. Y somos conscientes de que es precisa una gran transformación en clave de sostenibilidad, que sólo merecerá la pena si es igualitaria, y que sólo será real si la gente participa democráticamente en su definición y, sobre todo, en su puesta en práctica.
Nuestros objetivos son muy ambiciosos, tanto que no basta con ganar unas elecciones para alcanzarlos. Por eso, yo no creo que el avance de nuestro proyecto político pueda medirse exclusivamente por los resultados electorales que obtengamos. Por supuesto que quiero que contemos con cien escaños en el Congreso de los Diputados, pero no creo que debamos planteárnoslo como una meta a corto ni a medio plazo. Para mí, el objetivo que debemos fijarnos para ya es el de ser influyentes en la sociedad y en la política: que nuestros puntos de vista impregnen las agendas de los actores políticos, y que nuestros valores obtengan un respaldo social amplio, también entre votantes de otros partidos.
Trabajar en esa línea es lo opuesto a encerrarnos en nuestras cuatro paredes; al contrario, tenemos que salir a la calle y participar en todas las luchas y en todas las iniciativas. No es la pureza, sino la mezcla y el mestizaje lo que nos hará cada vez más fuertes.
RAZONES PARA PRESENTAR MI CANDIDATURA
Nos encontramos en un momento clave. Las próximas elecciones municipales y autonómicas pueden representar un cambio sustancial del panorama político a nivel estatal, pero sobre todo en Madrid. Formamos ya parte de ese cambio a través de nuestra muy activa participación en las diferentes iniciativas de confluencia en nuestra región. Creo que tenemos que seguir avanzando en este camino e implicarnos todo lo posible en estos procesos, y quiero contribuir a ello formando parte de la Mesa de Madrid.
Es cierto que esta apuesta es arriesgada. No creo que corramos el riesgo de diluirnos, porque somos una organización suficientemente curtida y cohesionada como para evitarlo. Pero podemos vernos reducidos a un papel subalterno dentro de las candidaturas que se acaben formando. Sin embargo, creo que las oportunidades que se nos abren con esta participación superan claramente a las posibles amenazas: tanto en términos de mero rendimiento electoral, como por el trampolín que estos procesos suponen de cara a nuestra acción política en los próximos años.
Para aprovechar al máximo las bazas que nos da la participación en los procesos de confluencia, es imprescindible que mejoremos nuestra efectividad como organización. Es mucho lo conseguido en los últimos dos años, y más sabiendo que hemos contado con unos recursos financieros escuálidos. Con todo, aún tenemos mucho que mejorar para conseguir movilizar todas las energías y las potencialidades de nuestra gente.
En efecto, el recurso fundamental con el que contamos es la gente de EQUO en Madrid. Para potenciarlo, tenemos que fortalecer las estructuras que ya existen: asambleas locales y grupos temáticos. Hemos de repensar y relanzar los procedimientos de acogida de las personas que quieren tomar parte en nuestro proyecto. Y debemos desarrollar mecanismos que faciliten el activismo y la participación: aplicaciones informáticas, canales efectivos de información, marcos de trabajo en común…En definitiva, poner en valor uno de nuestros rasgos más distintivos: somos un partido que trabaja duro para ser cada día más horizontal. De verdad.
En este sentido, la Mesa de Madrid debe jugar el papel de dinamizadora de nuestra organización. Por eso es vital que sus integrantes formen un equipo de trabajo lo más cohesionado posible, y creo poseer varias cualidades personales adecuadas para esa labor: tengo capacidad de trabajo, soy flexible y creo en el diálogo y en la empatía como herramientas para acercar y sintetizar puntos de vista divergentes. Por eso creo que puedo ser un componente valioso de ese equipo, para que nuestro proyecto siga avanzando.